miércoles, 24 de enero de 2007

Un poco menos calvo

Día 2
0,01 centímetros de pelo

Voy comproando cómo la gente empieza a referirse a mí como "el calvo que está al lado de mi amigo", "el calvo ese" o, sencillamente "hola, calvo".
La gente se despide con un tradicional y amigable "adiós, calvo". Afortunadamente nadie me ha llamado calvorota.

Algunos sectores de la población diaria parecen apreciarme. Ayer el camarero del bar, un tipo rapado, pero con más pelo que yo, parecía intimidado. Simplemente me acerqué y le dije "¿Es cierto que aquí hacéis mojitos?" Y el chaval me miró titubeando y me dijo que sí. "¿Esan buenos?". Joder, cuando tú le preguntas a un camarero si sus mojitos están buenos, no esperas una respuesta objetiva. Esperas que te diga "Sí, tio, están buenos". Pues el chaval dice: "... no sé..." mientras me miraba la calva. Como si esperase que se los fuese a tirar a la cabeza si me decía que sí y luego no me gustaban.

Aunque al principio parecía ser más cómodo ser calvo que no serlo, es un falso mito. Es incómodo. Tienes que estar tapándote la cabeza con lo que encuentres, porque hace un frío del carajo.

En fin, lo que es un hecho es que el pelo ha crecido un poco.
Hoy se ven puntitos negros.

2 comentarios:

Lady Sparrow dijo...

Calvoooooo

El Peregryno dijo...

Jaja buen blog,seguiré leyendo los resultados de tu experimento sociológico