Día 1.
0,001 cm de pelo -o menos-
Ser calvo no mola mucho.
De hecho es una puta mierda.
No voy a explicarle a nadie los motivos de por qué anoche decidí raparme, porque son incomprensibles -no existe ningún motivo razonable para que alguien decida tirar por el váter su melena- . Además, un calvo no tiene por qué dar explicaciones de nada de lo que haga: todo el mundo supone que lo hace por ser calvo.
Es curioso cómo la gente te observa cuando hablas. En cierto modo ganas algo de respeto. Todo el mundo está pendiente a ver qué dice el calvo.
Tengo que estar con la capucha puesta porque me da frío en la cabeza. Para colmo acaba de llegar el frío polar a Barcelona. Supongo que los ataques de oidio a la humanidad pasarán a ser normales en mí a partir de ahora.
El objetivo de este blog es comprobar científicamente cómo reacciona la gente ante los calvos, y si a partir de ahora la actitud general de los desconocidos hacia mi persona sufrirá o no un cambio.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
Jojojo!!! no estoy segura de si lo q necesitaba esta sociedad es otro calvo...x cierto ¿sabías q según los griegos ser calvo significaba estar muy salido? X esos los centauros de las vasijas están todos mondos lirondos, será el exceso de testosterona o yo q sé XD
En fin, en los momentos bajos recuerda el arma secreta del enmigo calvo de Super López ;D ¡¡Besitos, Fratello!!
Publicar un comentario